Un buen docente tendrá un papel fundamental en el desarrollo de sus alumnos, por lo cual no se les debe dejar en el olvido y menos, menospreciar su trabajo.
Para que exista una buena relación profesor- alumno se recomienda: 1) Un buen ambiente laboral, que es vital para que ese docente se sienta cómodo y se vincule positivamente con sus estudiantes. Esto implica el reconocimiento de la labor que desarrolla el Profesor Jefe por parte de la comunidad escolar y apoyo de los equipos directivos y asesores. 2) Evitar un profesor estresado por el exceso de exigencias que limiten su capacidad de entregarse en la relación con sus alumnos. 3) Contacto fluido entre el Profesor Jefe y las familias de sus alumnos. 3) Capacidad de flexibilidad frente a los cambios. Un profesor que sepa integrar las adversidades del entorno en su quehacer. 4) Capacidad para descubrir las propias limitaciones y disposición para superarlas. Esto implica una actitud abierta a ser evaluados, no sintiéndolo como una amenaza, sino como una oportunidad para mejorar. 5) Liderazgo, empatía, habilidades de comunicación y manejo de grupo. 6) Tiempo y disponibilidad para conocer individualmente a sus alumnos. 7) Coherencia entre los valores de la comunidad escolar y los del profesor.