
•¿Estamos seguros de que el ser artista y practicar un Arte garantiza la sensibilidad y madurez emocional que se requiere para ser modelo y promover en el niño/a los valores humanos y estéticos que teóricamente el Arte debiera promover?
Deseo insistir en esa área esencial del ser humano que no es visible ni tangible, que permanece relegada y que es fundamental para que las herramientas y procedimientos que manejemos sean realmente efectivos y nos ayuden a alcanzar las metas que deseamos: ese saber ser y saber comunicar que implica mucho más que técnicas y conocimientos teóricos. Quisiera apoyar la búsqueda de la esencia con la cual el Arte tendría que hacer o mantener su presencia en la escuela, una presencia desde el sentido básico de la curiosidad, exploración, manipulación, creación, conocimiento y práctica artística ajustada realmente al contexto educativo/universitario; una presencia desde el respeto y la confianza en las potencialidades individuales, desde la libertad de expresión y creación, desde la comprensión, el afecto y la estima de la persona en su proceso de desarrollo.
•¿Por qué tantas veces el Arte ve tristemente frustrada su misión fundamental de apoyar el crecimiento armónico del individuo, de manera especial su esfera emocional y espiritual, al ver reemplazada la generosidad, la paz, la comunicación, la libertad, el amor y la creación como vivencias nutritivas de crecimiento, por posiciones vanidosas y egos sublimados que dictaminan y descalifican potencialidades naturales de expresión y creación de muchas personas argumentando ausencia de talento natural?
Creo que quizás la razón fundamental por la cual el Arte aún estando dentro no ha podido expandir su beneficio real en la escuela, es porque en la enseñanza del Arte como quizás también en la educación en general continuamos distantes del ser humano, de su esencia, de su necesidad y capacidad de sentir y expresarse emocionalmente; porque como artistas continuamos demasiado centrados en la técnica y la teoría (aspectos conceptuales y procedimentales) en lugar de la experiencia y la creación (aspectos actitudinales); porque continuamos concibiendo al ser humano en pequeños compartimientos desintegrando su compleja unidad multidimensional; porque no es suficiente dominar mecánicamente técnicas y procedimientos para enseñar la esencia del Arte; porque seguimos manejando una inteligencia parcelada que rompe el ser humano, el cual es polidisciplinario, multidimensional y pluricultural; porque manejamos la inteligencia de una manera restringida limitándola a la capacidad de abstracción, a la lógica formal, a la comprensión del conocimiento, olvidándonos de la creatividad, del entusiasmo, la motivación, las actitudes de solidaridad, de relación, comunicación, la capacidad de sentir y expresar emociones; porque olvidamos que el desarrollo de las inteligencias o talentos y la enseñanza y práctica del Arte es inseparable del de la afectividad y que lo que pensamos y hacemos estará siempre afectado por la emoción y que a su vez la ausencia de emoción puede muchas veces provocar conductas desadaptativas.
•¿Es que es justo que el Arte llegue a la escuela/universidad, como tantas veces lo hace y en lugar de impulsar, frena la imaginación y encarcela las fantasías infantiles que quisieran poder volar convertidas en palabras, movimientos, sonidos e imágenes y por el contrario se transforman en desconfianza y creencias limitadoras sobre las propias capacidades expresivas-creativas?
El Arte en la escuela/universidad sólo busca ser vehículo para llegar a la meta de conexión expresa y profunda con el mundo emocional y espiritual de la persona, como creador y constructor de su propio futuro. Recordar que aquello que necesitamos de fondo en la escuela/universidad es una educación que tenga al Arte como uno de sus pilares fundamentales de apoyo para, desde una visión holística, ofrecer una verdadera educación de la sensibilidad, de la fraternidad y el afecto, de la capacidad expresiva, comunicativa y creadora del ser a través de un cuerpo realmente presente, receptivo, sensitivo, flexible y emocional capaz de transformar los sonidos, los colores, las palabras y el gesto en un Arte vivo que genere vínculos afectivos entre las personas.
Referencias Bibliográficas
Alegre, O. (2000). Diversidad humana y educación. Málaga: Aljibe. Alvarez, L. Y Soler, E. (1997). La diversidad en la práctica educativa: Modelos de orientación y tutoría. Madrid: CCS. Blanco, C. (1999). Hacia una escuela para todos y con todos. En: Boletín del Proyecto principal de Educación en América Latina y el Caribe, Nº 48, pp. 55 – 73. Santiago de Chile: OREAL / UNESCO |