PERFIL DEL BUEN MAESTRO
Cinco áreas a tomar en cuenta en el perfil del buen maestro:
1. Está comprometido con sus alumnos y con su aprendizaje.
2. Conoce su materia, y cómo enseñarla a sus alumnos.
3. Es responsable de planear y supervisar el aprendizaje de sus
alumnos.
4. Piensa frecuentemente sobre su práctica docente y aprende de su
experiencia.
5. Es miembro de una comunidad de aprendizaje.
(Fuente
National Board For Professional Teaching Standards)
1. Los maestros están comprometidos con sus alumnos y con su aprendizaje
(Para el Buen Maestro significa los valores de "presencia y amor al trabajo")
Los buenos maestros están dedicados a hacer accesible el conocimiento a todos sus alumnos. Actúan con el convencimiento de que todos sus alumnos pueden aprender. Los tratan equitativamente, reconociendo sus diferencias individuales, que distinguen a un alumno de los demás, y toman en cuenta estas diferencias en su práctica docente. Adaptan su enseñanza basándose en la observación y conocimiento de los intereses de sus alumnos, de sus habilidades, destrezas, conocimientos, circunstancias familiares y las interrelaciones con sus compañeros.
Los buenos maestros entienden cómo se desarrollan y aprenden sus alumnos. Incorporan las teorías cognitivas de la inteligencia en su práctica. Están conscientes de la influencia del contexto y de la cultura en el comportamiento. Desarrollan la capacidad cognitiva de sus alumnos y su respeto por aprender. Igualmente, promueven la autoestima de los alumnos, la motivación, el carácter, la responsabilidad cívica y su respeto por las diferencias individuales, culturales, religiosas y familiares.
[Para conocer mejor a los alumnos:]
- Test de Adaptación de Bell
- Test de autoconcepto de Tenesse
- Test de inteligencias múltiples
- Test de Personalidad (MBTI)
- Test de estilos de aprendizaje
- Test de aptitudes diferenciadas y generales (BADYG)
2. Los buenos maestros conocen su materia y la forma de enseñarla.
Los buenos maestros tienen una rica comprensión de las materias que enseñan y conocen cómo construyen el conocimiento de la misma sus alumnos, cómo se organiza, se vincula a otras disciplinas y se aplica en situaciones reales. Al mismo tiempo que representan la sabiduría colectiva de nuestra cultura y sostienen el valor del conocimiento disciplinario, también desarrollan las capacidades críticas y analíticas de sus estudiantes.
Los buenos maestros dominan la forma específica sobre cómo guiar y mostrar el conocimiento en su materia a sus alumnos. Son conscientes del conocimiento previo y las preconcepciones que traen sus alumnos al curso y de las estrategias y materiales que pueden ser recursos adecuados. Comprenden dónde probablemente pueden surgir las dificultades y modifican su práctica de acuerdo a ellas. Su repertorio
didáctico les permite crear diversos métodos para las materias que enseñan, y están dispuestos a ayudar a sus alumnos cómo identificar y resolver sus propios problemas.
[Perfil de desempeño docente]
3. Los buenos maestros son responsables de administrar y supervisar el aprendizaje de sus alumnos.
Los buenos maestros crean, enriquecen, mantienen y modifican sus formas de enseñar para captar y sostener el interés en sus estudiantes y para utilizar óptimamente el tiempo. También son adictos a implicar a sus alumnos en apoyar su enseñanza y a tomar en cuenta la pericia y el conocimiento de sus colegas para completar los propios. Los buenos maestros dominan un rango de técnicas generales de instrucción, saben cuándo cada una es pertinente y las utilizan según sean necesarias. Son conscientes de las prácticas indaecuadas y dañinas para evitarlas.
Saben cómo implicar a los grupos de alumnos para asegurar un ambiente ordenado de aprendizaje, y cómo organizar la enseñanza para permitir que los alumnos alcancen las metas de aprendizaje. Son proclives a establecer normas de interacción social entre los alumnos y entre estudiantes y maestros. Saben cómo motivar a los alumnos a aprender y cómo mantener su interés aún frente a fracasos eventuales.
Los buenos maestros pueden valorar el progreso individual de cada alumno así como la del grupo total. Emplean múltiples métodos para medir el crecimiento y comprensión de sus estudiantes y pueden explicar con claridad
el desempeño de éstos a sus padres.
[Diagnosticar el desempeño académico de los alumnos]
- Diagnóstico Inicial y Final por grados
- Examen de admisión
4. Los buenos maestros reflexionan sistemáticamente sobre su práctica y aprenden de su experiencia.
Los buenos maestros son modelos de personas educadas, ejemplifican las virtudes que buscan inspirar a sus alumnos (curiosidad, tolerancia, honestidad, justicia, respeto por la diversidad y aprecio de las diferencias culturales) y las capacidades que son prerrequisitos para el crecimiento intelectual: la habilidad de razonar y tomar diversas perspectivas, ser creativo y correr riesgos, y adoptar una orientación de experimentar/resolver problemas.
Los buenos maestros apoyan su enseñanza en su conocimiento del desarrollo humano y su comprensión de sus estudiantes para realizar críticas de su práctica docente. Sus decisiones no están solamente basadas en lo que leen, sino además en su experiencia. Están implicados en el aprendizaje permanente, lo que buscan motivar en sus alumnos.
Esforzándose por fortalecer su enseñanza, los buenos maestros examinan críticamente su práctica, buscan ampliar su repertorio, profundizar su conocimiento, precisar sus juicios y adaptar su enseñanza a los nuevos hallazgos, nuevas ideas y nuevas teorías.
[Lecturas recomendadas]
Aprender a aprender para toda la vida. Dávalos V., Luis, CEDIM, 2000
10 macroestrategias para aprender siempre, Dávalos V., Luis. CEDIM,.2001
5. Los buenos maestros pertenecen a comunidades de aprendizaje.
Los buenos maestros contribuyen a la eficacia (calidad de los procesos) de la escuela trabajando colaborativamente con otros profesionales en políticas educativas, desarrolladores de currículum y sus colegas. Pueden evaluar el progreso de su escuela y la ubicación de los recursos de la escuela iluminando la comprensión de sus objetivos educativos generales y locales. Son conscientes de los recursos específicos, escolares y comunitarios, que pueden ser empleados para beneficio de sus estudiantes, y son diestros para usarlos cuando se necesitan.
Los buenos maestros encuentran formas de trabajar colaborativa y creativamente con los padres, comprometiéndolos productivamente en el trabajo de la escuela.
[Participar en foros de discusión sobre temas educativos]