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Artículos publicados por Margarita Aracelli

Técnicas para el clima del aula para una enseñanza eficaz

Al aplicar estrategias que permitan mantener un clima de aula y que, por consecuencia, se construyan experiencias pedagógicas significativas reafirma esta idea cuando, por el contrario, cuando existe un clima de desorden e inseguridad o notoriamente falta de normas, los aprendizajes se ven notablemente afectados. En cambio, un entorno estructurado, respetuoso y estimulante favorece la concentración, el compromiso y el desarrollo del potencial de cada estudiante (UNESCO, 2020).

Doug Lemov, en sus obras Teach Like a Champion (2010) y Teach Like a Champion 2.0 (2015), sistematiza una serie de técnicas observadas en docentes altamente efectivos.

En mi experiencia he utilizado 4 que detallo a continuación y he podido corroborar como su sistematización son efectiva.

Neuromitos parte 3: La Plasticidad neuronal (Neuromito 1)

Frases como “este niño no tiene habilidades para matemáticas”, “ya no puede aprender porque tiene dificultades”, “solo algunos nacen inteligentes” o “si no aprendió pequeño, ya no lo hará”, refuerzan creencias erróneas sobre el funcionamiento del cerebro. La evidencia científica demuestra que el cerebro tiene la capacidad de cambiar y fortalecerse constantemente mediante la práctica, la experiencia y la enseñanza adecuada.

Neuromitos Parte 2

El presente artículo de Flores y Trujillo (2024) explica que la neuroeducación como disciplina, busca relacionar lo que sabemos del cerebro con la enseñanza. Según los autores, conocer cómo funciona este órgano es clave para que los docentes y las familias puedan apoyar mejor los procesos de aprendizaje de niños y jóvenes. De esta manera, al entender cómo se activan la memoria, la atención o las emociones, se puedan diseñar estrategias que hagan más efectivos y significativos los aprendizajes.

Neuromitos en la educación Parte 1

Para quienes trabajamos en educación hemos escuchado frases como “solo usamos el 10% del cerebro” o “los lóbulos derecho e izquierdo trabajan por separado”, pero a medida que avanza el estudio del cerebro, se ha llegado a la conclusión que estas declaraciones no son más que NEUROMITOS. Estos pueden ser definidos como creencias sobre el cerebro y su funcionamiento que tienen su origen en interpretaciones erróneas o distorsionadas de la evidencia empírica (Dekker, Lee, Howard-Jones y Jolles, 2012).